La memoria histórica
Uno de los asesores técnicos del proyecto audiovisual de Agudo y Moreno fue el antropólogo Ángel del Río. Responsable de Investigación de la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía, del Río ha centrado su esfuerzo académico en el estudio de la obra del canal sobre la que escribió el volumen El canal de los presos (1940-1962). Trabajos forzados: de la represión política a la explotación económica, publicado por la editorial Crítica el pasado año.
Ángel del Río aseguraba que «en los últimos años, ha crecido el interés por estos temas impulsado por los nietos, que quieren recuperar la memoria de sus abuelos y no son deudores de los miedos de sus padres».El antropólogo insistía en denunciar que «junto a Austria, España es el único país que no ha hecho un ejercicio real de memoria histórica».
«Toda esa gente que vivió bajo el yugo del franquismo ha trasladado el valor democrático a nuestra sociedad», añadía del Río. «No debemos olvidar que la Segunda República es el ascendiente directo de la democracia actual, que no ha caído del cielo ni aparecido de la nada de la noche a la mañana».
«Por eso», entendía el erudito andaluz, «es importante que sepamos qué pasó en realidad durante el franquismo. En los colegios, el tramo entre los años 1931 y 1974 es sólo el 10% de lo que se estudia sobre el Siglo XX. Apenas se enseña nada de la República como antecedente del sistema actual, ni de una guerra tan sangrienta de la que se ha escrito tanto o más que de la segunda Guerra Mundial, ni de la dictadura; no se estudian los campos de concentración, los presos políticos; apenas se habla de los niños perdidos del franquismo, del esclavismo ni de las fosas comunes».
Existe una facción reticente a profundizar en la memoria histórica. «Que no recuerden si no quieren, pero tienen que entender que no se trata de reabrir las heridas sino de cerrarlas definitivamente reconociendo y agradeciendo el valor de toda una generación».