BIDASOA (8/11/09)

Niños de la guerra, niños del cariño

Echar la vista atrás no tiene por qué ser algo regresivo y, sí, por contra, reflejo de la propia historia, la de todos, todos. Para saber adónde vamos es imprescindible saber de dónde venimos.

MAÑU DE LA PUENTE

Foto de la exposición

La muestra congregó a buen número iruneses en la
instalación del Museo Oiasso /FERNANDO DE LA HERA

Un repaso a la historia nunca viene mal. Esto es lo que pretende la Asociación Republicana Irunesa 'Nicolás Guerendiain' con la exposición que acaba de inaugurar y que continuará hasta el próximo día 27 en el Museo Oiasso. Lo hace bajo las directrices de la Fundación Idi Ezkerra. Lleva por título Toda una vida siendo niños, que quiere ser un homenaje a los niños y niñas de la guerra, a aquellos críos que se convirtieron, a su pesar, en un símbolo, en la resistencia cultural de la República.

A muy pocas horas de su apertura, el número de visitantes está siendo considerable y esto es algo que colma de felicidad a Tino Zamora, presidente de una asociación que lucha por la Memoria Histórica y por el advenimiento de la Tercera República.

Este grupo republicano trabaja en torno a la figura de Nicolás Guerendiain, que fueron dos, el padre y el hijo. Nicolás Guerendiain Aguinaga (1856-1899) procedía de una familia acomodada y combatió como voluntario contra la toma de Irun. Fue el primer alcalde republicano de la ciudad, entre 1890 y 1893. Tuvo 8 hijos y el menor heredó su nombre, con Salaberri como segundo apellido, pues nació de Mercedes Salaberri.

Nicolás hijo fue juez municipal de Irun y general del Alarde en 1936. Su grito de ¡Viva San Marcial laico! aún es recordado. Contribuyó a impedir la ejecución de detenidos en el Fuerte de Guadalupe y fue encarcelado en Santoña, donde fue entregado a un grupo de iruneses que le buscaban. En ese momento ya sabía lo que se le venía encima, de manera que acabó siendo fusilado-asesinado (que me recuerda Enrique José López-Barrantes) en las canteras de Bera. Sus restos les fueron entregados a sus hermanas Maritxu y Asunción, religiosas de la Unión Apostólica, y reposan en el panteón familiar de Blaya.

Foto de la exposición

Tino Zamora es el presidente de la asociación. /F. DE LA HERA

Ahora, una de las grandes metas que se ha marcado la asociación es trasladar a Irún los restos mortales de otro insigne republicano, de nombre León Iruretagoyena y que también fuera alcalde de la ciudad.

La familia de Iruretagoyena, encarnada en su biznieto Diego Ivancich, anima a la asociación desde Madrid a cerrar el trámite. El panteón aguarda en Blaya el cumplimiento de un acuerdo adoptado hace unos meses por la corporación en bloque.

Tino está en ello, lo mismo que sus compañeros de directiva que son Mariavi Prieto, tesorera; Juncal Oiartzun, secretaria; y los vocales José Manuel Álvarez, mi amigo el cartero; Víctor José López-Barrantes, persona de nivel total que conoce como pocos los hechos republicanos; Manolo Millán, concejal por EB; Marijo Nogués, la portavoz que nunca falla; o Ricardo Sánchez Urolategi, Carmen Pineda y Manu Jiménez.

Buena parte de este elenco, junto a Gerardo Rodríguez y Amaia Gamarra fueron los que pusieron en marcha la asociación en Irún en 2005. Se reunían en el garaje de Tino y Juncal, pero desde el año pasado lo hacen en su local del número tres de la calle Arbelaitz.

La exposición sobre estos niños es algo que trae al recuerdo a irundarras como Alfredo González Olascoaga y José Martínez Otazu; o a Juanito Echegaray, Marcelo Usabiaga, Maritxu Anatol, Eduardo Aparicio, Paco Pérez o Álvaro López Muñoz, aviador irunés al servicio de la República.

A la lista de republicanos se añaden Luis Salís, ex-alcalde y tío de Jaime Rodríguez Salís (siempre tan generoso con su 'Remelluri'); Jorge Segura, que fue general del Alarde; Florencio Iratxeta o Modesto Gal, Manuel Cristóbal Errandonea, Luis Perez (que estuvo en los campos de Mathaunsen y que reside en Hendaia), Virgilio Peña o Ricardo Arruti.

Foto de la exposición

Las fotos de la muestra son altamente reveladoras.
/F. DE LA HERA

Este último vivió una jornada cargada de emociones cuando el pasado día uno depositó en Pikoketa las flores en memoria de los republicanos asesinados. En la lista estaba su hermano José Mari.

Todos estos recuerdos se asocian, cómo no, a la exposición del Museo Oiasso. En el acto de inauguración estuvo Fernando San Martín en representación municipal, lo mismo que Antton Karrera (Fundación Ibi Ezkerra), Arantza González, Manolo Millán, María Eugenia Iparregirre (con Ángel Pérez) e Iñaki Zunzundegi.

También saludé a José Mari Rastrilla y a sus muletas (¡recupérate, presi!), que tanto colabora con la entidad los días 14 de abril; a Miguel Pastor, ex txuribeltz; a José Ramón Vega Zubeldia, que está genial; y a la directora del Museo Oiasso, Mertxe Urteaga.

Un momento bonito, con unas gentes que me caen muy bien. ¿Por qué será?. Yo si lo sé...